CREANDO GANAS


¿Cuántas veces has dejado de hacer algo simplemente porque no tenías ganas? ¿Es necesario que nos apetezca hacer algo para poder hacerlo?


Entendemos por ganas a aquello que nos empuja a hacer algo, a esa motivación o apetencia que hace más fácil que llevemos algo a cabo. Normalmente, solemos pensar que dichas ganas se tienen o no se tienen, es decir, que vienen y se van sin lógica alguna y actuamos en base a ello. Es decir, si tengo ganas de ir al gimnasio, voy; y si no tengo ganas de ir, no voy. Esto significa que actuamos de dentro afuera. Por ejemplo, una persona con depresión podría afirmar lo siguiente: "no tengo ganas de hacer nada (dentro) así que me voy a quedar en casa (fuera)", de manera que esas ganas serían el requisito indispensable para poder realizar cualquier actividad y si, por lo tanto, carezco de ellas no podré hacer nada hasta que aparezcan. Pero ¿y cómo aparecen? ¿Qué tal si probamos a actuar de fuera adentro?


Actuar de fuera adentro consiste en hacer a pesar de las circunstancias, a pesar de cómo la persona se sienta por dentro, a pesar de que se tengan ganas o no. Pongamos un ejemplo tan básico como el siguiente -más de uno lo habrá experimentado-: Te llaman un viernes por la noche para salir a tomar algo y no te apetece (dentro) pero te insisten y te insisten y te sientes comprometido, así que vas (fuera). Una vez te has arreglado, sales, llegas al bar y pasado un rato (fuera), como por arte de magia, aparecen las famosas ganas (dentro) y te dices a ti mismo: "menos mal que he venido, qué a gusto estoy con mis amigos".


Pongamos ahora el caso de un hombre que está pasando por una mala racha, ha perdido su trabajo, se encuentra muy desanimado y no tiene ganas de hacer nada. La gente de su entorno le empieza a decir: "tienes que salir", "tienes que hacer cosas", etc. Entonces el hombre, teniendo en cuenta estos consejos empieza a salir a pasear algunos días por un parque cercano a su casa. Pasan los días, las semanas, meses y se da cuenta de que sigue encontrándose igual de mal, no ha cambiado nada y las ganas siguen sin aparecer. ¿Dónde estará el fallo? ¿La motivación llega haciendo cualquier cosa por el mero hecho de hacerla? La respuesta es no. Si no, todos podríamos realizar cualquier actividad y después nos apetecería hacerla más y sin embargo, no funcionamos así. La clave está en la siguiente palabra: valores. Se deben tener en cuenta los valores. En el caso anterior, llamemos Juan al protagonista, no se han tenido en cuenta cuáles son los valores de esa persona, qué es de verdad importante para él. No consiste en hacer por hacer, sino hacer con sentido, en actuar en consonancia con nuestros valores de vida. Si para Juan un área muy importante es la familia y más concretamente sus hijos, tendrá más sentido comenzar a caminar en esa dirección que en cualquier otra que para él no signifique nada, como pasear él solo por un parque cercano a su domicilio.

Ahora imaginemos que Juan, que siente malestar, comienza a salir de casa una vez cada 4 días para visitar a sus hijos, a pesar de que no tenga ganas. A partir de aquí pueden pasar 2 cosas: que se siga encontrando mal o que se empiece a encontrar mejor. Si comienza a sentirse mejor, fenomenal. ¿Y si sigue encontrándose mal? Pues también bien, porque al menos habrá hecho algo que para él es importante y que tiene un significado. Supongamos que en lugar de actuar de fuera adentro en relación a sus valores, pongamos que Juan hubiera actuado de dentro afuera, es decir, que debido a que no le apetece y se siente mal, no va a visitar a sus hijos y por el contrario, se queda en casa. ¿Cómo se encontrará luego? En este caso, probablemente, habrá aumentado su grado de malestar debido a que a ese malestar previo se le añade el malestar (culpabilidad, arrepentimiento, auto-reproches...) que aparece como consecuencia de no haber actuado conforme a sus valores (por no haber ido a ver a sus hijos, por distanciarse de ellos). Además, lo más seguro, es que cada vez le apetezca menos porque la inactividad produce más inactividad y es muy fácil que Juan entre en un círculo del que le resulte difícil salir.


Recuerda, las ganas se crean, la motivación es posterior a la práctica, no hagas por hacer, haz en relación a tus valores.

#valores #malestar #ganas #actuar

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